lunes, febrero 05, 2007

An avocado from Michoacán


Estoy celebrando que mi relato “Carne verde, piel negra”, del libro Los pobres de espíritu (Premio San Luis Potosí 2004) acaba de ser publicado en inglés, en una edición bilingüe de Cuadernos de Tameme. Desde luego, ser traducido a un idioma extranjero y poder llegar a lectores de otras culturas es ya un motivo para sentirse contento. Pero en este caso, mi alegría va más allá de la satisfacción profesional por distintos motivos. En primer lugar está el hecho de que la traductora haya sido C.M. Mayo. Ella y yo tenemos ya muchos años de ser amigos, desde que nos puso en contacto esa formidable poeta que es Marianne Toussaint. Nuestra amistad ha crecido a través de la distancia, con pocos pero muy gratos encuentros personales y una copiosa correspondencia epistolar.

Persona cálida ella, muy sencilla en su trato, observadora atenta y sensible de las personas y sus entretelas psicológicas, más que crítica, yo la llamaría pintora de la realidad social. Sobre todo, una dama. Así es C.M. Mayo. Entusiasta para hacer realidad su sueños, como lo hizo con Tameme, el proyecto editorial que empezó hace ya no sé cuánto tiempo. Primero era sólo una revista que incluía textos de diversos géneros literarios, siempre en edición bilingüe. Ahí, en alguno de los tres primero números —no los tengo a la mano ahora— aparecieron mis poemas “Viejos comunistas” y “La Gorda”. Era la primera vez que alguien traducía algo mío y, por supuesto, me sentí muy contento. Unos años después, la editorial Planeta me encargó la versión al castellano del libro de C.M. Mayo, Sky Over El Nido, ganador en Estados Unidos del Premio Flannery O’Connor. Yo ya estaba retirado de la traducción, pero tratándose de esta obra acepté. Creo que ahí fue donde nuestra amistad se hizo más estrecha. Porque la traducción de esos cuentos fue un modelo de colaboración autor-traductor. Yo le enviaba los borradores a Catherine, anotando mis dudas, marcando aquellas frases de las que no estaba seguro, preguntándole, preguntándole, preguntándole. Y ella me respondía con una enorme paciencia. Hasta que terminamos y el libro salió de la imprenta con el título El cielo sobre El Nido.

Ahora es ella quien me ha traducido a mí, con una dinámica de trabajo semejante. El resultado es “An avocado from Michoacán”, que, para mayor honor mío, es el primer título de la colección Cuadernos, de Tameme. Es una edición muy bonita, con un diseño de portada de Ines Hilde, y además del relato en sí incluye una entrevista (es decir una conversación entre C.M. Mayo y yo) y notas de traducción. Claro, lo que más debe valer en un libro es el contenido, la calidad de la escritura, pero creo que tanto para el autor como para el lector es muy agradable tener entre las manos una edición cuidada y hecha con esmero, como lo es ésta.

Ignoro qué títulos vendrán después del mío, pero el lector de estos apuntes podrá encontrar información al respecto en la página web de Tameme: http://www.tameme.org,/ así como en el blog de C.M. Mayo: http://madammayo.blogspot.com/.

No hay comentarios.: