viernes, noviembre 21, 2008

Los autores y sus cuitas

Últimamente he leído o escuchado directa o indirectamente ciertos comentarios que me permiten aventurar una generalización: la mayoría de los escritores sienten que la vida no ha sido justa con ellos. Curiosamente, este sentimiento suele basarse no en una situación objetiva sino en una serie de comparaciones: lo que da la medida del éxito no es cuántos premios ha recibido un autor, sino cuántos han recibido sus colegas. Y lo que le duele a uno no es que el reconocimiento no le llegue, sino que éste llegue a otros que a su parecer lo merecen menos. Es un sentimiento bastante común en los círculos literarios y las respuestas que quienes lo sufren han desarrollado a través de los años son diversas: unos se vuelven cínicos, otros recurren a la maledicencia o a pequeñas y al final inocuas alianzas a fin de procurarse justicia, otros se alejan del medio y se encierran a rumiar su amargura mientras continúan escribiendo, otros más optan por convertirse en rémoras y nadan junto a los tiburones alimentándose de las sobras que éstos dejan caer. Pero en todos los casos hay un mal sabor de boca. En todos se siente la diferencia entre ellos y los otros, la minoría, los que trabajan disfrutando su creación y su vida personal sin preocuparse por lo que ganan los demás.

Tal vez todos deberíamos tener en cuenta una ley de la vida: cada lector tiene los libros que se merece. Y esto no tiene necesariamente un sentido de ordenación vertical. Hay una serie de factores: educación, sensibilidad, carácter, publicidad, azar, que determinan cómo escoge uno sus libros. Pero el resultado final es que nuestra biblioteca es un reflejo de nuestra personalidad. Somos lo que leemos. Y esto es así tanto para el individuo como para la sociedad. Un país es lo que su gente lee. Entonces, ¿para qué quejarse? El problema está más allá de las alianzas mafiosas y las amistades convenientes, más allá de la oportunidad y de la buena suerte. Nuestros lectores son esos pocos o muchos que nos comprenden y que al leernos se han sentido comprendidos por nosotros. ¿Para qué queremos más?

18 comentarios:

ilana dijo...

sí, para qué?!!! A fin de cuentas, creo que los que escribimos sufrimos de alguna manera un egoismo y ensimismamiento grave... si no hay otras cosas en la vida que nos sacudan, y nos saquen de allí (es decir, que si nuestros únicos amigos son otros de la misma estirpe...) hay riesgo de un sentido de merecerlo todo... Lo que dices es muy cierto, y sería mejor que unos dejaran de quejarse por su mala "suerte" y pensar en que es un milagro hoy en día que la gente lea del todo!!!

besos

Agustin dijo...

Todo lo que dices es cierto, Ilana. Y me gustó especialmente la última frase: "Es un milagro hoy en día que la gente lea del todo".

Carlos Paredes Leví dijo...

Me gustó mucho este post, particularmente el segundo párrafo. Aún le doy vueltas a eso de "cada lector tiene los libros que se merece". Coincido totalmente con esto y llevo muchos años arrastrando la mística convicción de que son ellos (los libros) quienes nos eligen a nosotros y no al revés como tanto nos gusta pensar. Hoy, sin ir más lejos, salí con la idea de comprar un libro para regalar y retorné a casa con cinco para mí mismo: una mejor edición que la que tengo de "El mago de Lubli" de Isaac Bashevis SInger, "El ángel azul" de Heinrich Mann, "Los últimos testigos" de Cynthia Ozich, "La campesina" de Alberto Moravia, "El astillero" de Juan Carlos Onetti y "Gente como nosotros" de la portuguesa Margarida Rebelo Pinto. Por otro lado, tengo una casuística muy peculiar con las obras de mi paisano Marcelo Birmajer, al que tanto disfruto leyendo, pero esa esa otra historia....
Con respecto al primer párrafo, sólo decir que las amarguras, frustraciones y sufrimientos no sólo no nos vuelven mejores sino que, con harta frecuencia, sacan fuera lo peor de nosotros mismos.

Un saludo, Maestro.

Makiavelo dijo...

Me descubro porque este texto es un fiel reflejo de lo que acontece y de lo que se siente en general.

Creo que en buena parte a este “milagro de la lectura” contribuye internet con todas las ventanas y posibilidades que está ofreciendo de forma gratuita al investigador y al genio creativo, y debemos aprovechar este medio.

Saludos.

coqueteado dijo...

En esta dirección electrónica: http://www.kerismith.com/blog/archives/000360.html Keri Smith escribió cómo sentirse miserable como artista y, efectivamente, está lo que mencionas (entre otras cosas):
1. Compararte constantemente con otros artistas, [...]
6. Dejar que el dinero dicte lo que haces,
7. Ceder a las presiones sociales, [...]
9. Hacer lo que sea que tu cliente/comprador/dueño de la galería/jefe te pida. [...]

Chécalo, esta interesante. Saludos.

reinedejoie dijo...

La mayoria de los escritores están amragados, al igual que otra mucha gente, porque en el fondo la felicidad sólamente consiste en saber que tus conocidos son mas infelices que tú.

C.M. Mayo dijo...

This one made me smile. Saludos to you! When I see people sitting for long stretches of time without a book, looking agonizingly bored, I feel so bad for them. Reading is a habit. Reading is a godsend. Anyway, about writers's multitudinous resentments... I think we tend to forget about how wierdly and elastically mysterious time can be... I mean, in publishing, one sends one's books out towards some unseen future readers... when will they read it? Maybe this season, after having paid for it at a bookstore's cash register, in which case both one's ego and one's publisher will be mighty pleased. But maybe instead of that particular reader today, someone will come upon the book 157 years from now, in a library, and in another language--- and it will have who knows what effect on that person and his or her understanding and intentions. Yesterday I came upon the poem about bees by Virgil.

Agustin dijo...

Carlos, yo también lo creo: los libros, los gatos y las joyas nos encuentran a nosotros, no nosotros a ellos.

Agustin dijo...

Makiavelo, apenas empiezo a explorar las posibilidades del internet en este aspecto. Así que cualquier sugerencia será bienvenida.

Agustin dijo...

Coqueteado: Gracias por el enlace. Ciertamente vale la pena citarlo.

Agustin dijo...

Reine: su comentario es demoledor y de una concisión que lo convierte en aforismo. Me tomaré la libertad de citarla de vez en cuando.

Agustin dijo...

Catherine: Es bonito pensar que alguien --quien sea-- nos leerá todavía dentro de 157 años. Pero para empezar tenemos el problema de la existencia física de los libros. Me explicaba un amigo editor que, por la calidad de los papeles y encuadernaciones que emplea hoy en día la industria editorial, el promedio de vida de un libro en edición de bolsillo es de 30 años. Las ediciones de pasta dura podrían durar algunas décadas más.

Makiavelo dijo...

Frente a la crisis, el maremágnum, internet, etc… estos días se celebró en Madrid el Ficod 08, en su web puedes encontrar abundante información, otra de las alternativas que se presenta para escritores sin posibilidades y sin prejuicios es Bubok.es.

Indispensable para estar al día en el fenómeno audiovisual es la visita a submarinerchannel. com, interesante también es unitedvloggers.com/, and many more.

Saludos.


Estos son algunos garbanzos
del cocido.

Agustin dijo...

Gracias, Makiavelo. Vamos a echarle un ojo a eso.

Diego Castillo Quintero. dijo...

Saludos.

Un saludo desde Hidalgo.
Tengo un libro de usted que dice lo siguiente: Agustín Cadena(Ixmiquilpan, Hidalgo, 1963.)

Lo estaré leyendo en estos días: será mi primer encuentro con sus letras.

CANTICO PRIMAVERAL dijo...

LA VIDA ES UN CAMINO DE ASCENSOS Y DESCENSOS, CASI SIEMPRE DE ASCENSOS, Y CADA UNO OCUPAMOS UN LUGAR.

ana dijo...

No te olvides Agustìn que està muy decaìdo el gremio.
No todos son como tù que escribes de acuerdo a ese enamoramiento de la literatura y la vida como lo trasmites.
Muchos hoy en dìa ,tal vez con tus mismos estudios literarios ,solo pueden trasmitir sus propias miserias interiores.
A veces tolero que eso se haga e incluso considero con valor literio cuando se hace con talento.Pero ahora hay muchos que suplen el talento con esas miserias.

Agustin dijo...

Tienes razón, Ana: un amargado con talento siempre puede dejarle algo bello a la humanidad, como ya ha sucedido en la historia literaria. El problema son los que no quieren dejar nada, los que sólo quieren tomar.