Es cierto: el Enemigo, la Serpiente Antigua, sedujo a la mujer para que probase el hongo, el infernal amanita muscaria que los libros antiguos llaman simplemente “el fruto”. Verdad es también que, una vez mordido por ella, el hongo pasó a los labios de Adán. En ese instante comenzó la historia de los hombres. “El fruto” destiló sus propiedades en las entrañas y luego en la sangre de los impíos. Y las bocas del Caos se abrieron y a través de ellas fue perdida la luz. La fuente de todo quedó olvidada: el inicio de las cosas creadas, el idioma de los ángeles, los nombres de los seres. El hombre no volvió a sentirse uno con la mujer, sino que fue separado de ella a fin de que pudiese conocerla. Todo debía ahora ser conocido. Ese había sido el deseo que causó la desobediencia, y ese era el don que la Serpiente prometiera.
La conciencia de Adán, que antes se hallaba impregnada de todo lo creado, comenzó a recogerse sobre sí misma, enroscándose, y a este proceso llamó el Enemigo inteligencia. Primero se apartó de la visión divina. Luego descendió, orbe tras orbe, hasta la oscura región de las existencias planetarias, densas de materialidad. Llegó así, a través de las neblinas astrales, al punto en que su propio ser se había confinado: la cárcel de ceniza. Vio desde ella la muerte, terrible Cirujana. Y vio a la mujer y se supo para siempre huérfano de ella, desterrado del poder que ella encarnaba, fantasma errante sobre la tierra, que era ella, la mujer. Supo que esa historia iba a reproducirse, que la Creación había terminado y el resto de su historia sería marcado por el signo del exilio y la condenación.
En ese momento, despertó del viaje. Comprendió todo. Comprendió la prohibición de Dios. Y miró a su alrededor y he aquí que ese nuevo conocimiento lo había arrojado —junto con la mujer— fuera del Paraíso. Ahora que sabía ya no le sería posible creer en su inocencia ni en la de Eva ni en la de los demás seres.
Adán y Eva tuvieron hijos y nietos y bisnietos, y sus descendientes fueron numerosos como los granos de arena en el camino de Moisés. A los más fuertes de espíritu les fue transmitido el secreto del conocimiento del Bien y el Mal. Caín habría sido el primer sacerdote. Después, como Dios tuvo envidia de su sabiduría y temor de que los hombres llegasen a ser como Él, envió el Diluvio. Noé era su cómplice y estaba advertido: amanita muscaria no entraría en el arca. Sin embargo, una de las nueras lo escondió entre sus ropas junto con un ídolo demoníaco, y así la semilla del mal no se separó de los hijos de los hombres.
Incontables siglos después, el hongo de la pérdida del Edén sería empleado por las sacerdotisas de Dionisio en las fiestas de otoño, según ha escrito Robert Graves. Tanto en las ménades como en nuestros primeros padres, tendría el efecto de inducir un estado extático durante el cual fuera posible experimentar un contacto inmediato con los circuitos de poder elemental del universo. Rebasarse a sí mismo. Conocer. Recordar quizá el tiempo antes de que nada se supiera. Será por eso que el Cielo primordial, según la cosmología thai, tiene forma de hongo.
Secreto de antiguas tradiciones iniciáticas, óbolo con que se paga el pasaje a los infiernos o el regreso al Paraíso, el hongo sagrado —carne de los dioses, como le han llamado algunos pueblos del continente americano— tiene una vieja y misteriosa prosapia literaria, más oculta aún que la del hachís o el opio.
Volviendo a Robert Graves, una variedad de hongo más suave pero más ensoñadora que el amanita muscaria, el panaeolus papilionaceus era consumida por los adeptos de los misterios de Eleusis, Samotracia y Creta, quienes se convirtieron en dioses en virtud de las visiones trascendentes que el alimento les procuraba. Mezclado con otros ingredientes, era la famosa ambrosía, que tanto se celebró en la antigüedad clásica: un néctar intoxicante que inspiraba un éxtasis divino.
El fruto del Árbol del Conocimiento es un prodigioso recurso mnemotécnico: despierta a la conciencia para que pueda escuchar la voz del alma que, en su eterno monólogo, no hace sino recordar su historia. Y así como ayuda a recordar, ayuda a olvidar. No eran lotos lo que comían los homéricos lotófagos; era algo parecido a un bulbo vegetal que traía al corazón la dulzura del olvido. La pérdida del amor o de la fortuna o de la patria, la orfandad, la traición, la miseria: todo desaparecía para dar lugar, según dijo Lord Alfred Tennyson, a un ensueño más dulce que cualquier vigilia. Hasta a los inmortales les pesan los recuerdos. Hasta ellos, según Wang Tch’ong, comen hongos para hacerse “ligeros de cuerpo”.
Vida regenerada por la fermentación, la descomposición orgánica; es decir, la muerte: eso, escribió Alain Gheerbrant, simbolizan los hongos. Por eso los duendes construyen su casa debajo de ellos: son un talismán de la vida, un recordatorio de que vivir no es perdurar.
Todos los hongos se parecen a algún sombrero. ¿Será que, en sus ratos libres, Dios hace de ilusionista y es ahí donde tiene guardados sus mejores trucos?
20 comentarios:
¡Extraordinario! Mi querido Agustín, te agradezco me hayas compartido tu texto; y te felicito, está sin lugar a dudas a la altura de tí mismo.
Gracias, Benjamín, querido amigo.
¡Qué reflexión! Quizás Dios hace de ilusionista, o es un intelectual de izquierda como dice un grafiti del mayo francés... en fin,podríamos estar días reflexionando. Gracias por pasar por mi blog, te agregue a la lista de blogs que sigo.
cordialmente
elisa
Interesante disertación la suya....
y, como de costumbre, narrada de un modo impecable.
No mequeda mucho más que agradecerle y mandarle mi felicitación.
Un saludo, Maestro.
Elisa, gracias por el comentario y por agregarme a tu lista. Hago lo mismo en este momento.
Carlos: Comentarios como el suyo son el salario de un escritor. Gracias.
Maestro Agustin: Pocas veces se puede leer la verdad de las cosas, gracias por su ciencia sagrada.
Saludos desde el Valle del Mezquital.
Maestro Agustin: Pocas veces se puede leer la verdad de las cosas, gracias por su ciencia sagrada.
Saludos desde el Valle del Mezquital
Maestro Ramsés: Gracias por su mensaje. Saludos para usted hasta la bella Actopan.
Me encanta este viaje. A menudo me deleito con el Agaricus bisporus.
Saludos.
¿De verdad, Makiavelo? Cuéntanos.
A varias formas de degustarlo, marchando la receta de “champiñones al ajillo”:
Lo primero es lavar a conciencia las setas y a continuación escurrirlas muy bien para que no salten en el aceite. Se trocean varios dientes de ajo y junto con taquitos de jamón se echan en el aceite previamente calentado y, antes de que el ajo se dore se añade los champiñones cortados en lonchas. El tiempo se calcula a ojo de buen cubero. Y listo.
El segundo es de “champiñones en el microondas”:
Como en el anterior lavar muy bien las setas, separar el sombrerillo del tallo, cortar ajo en pequeñas porciones, exprimir un limón, a continuación se rellena el interior del sombrero con los ajitos picados, un chorreón de aceite, se añade limón y una pizca de sal. Tiempo aproximado en el cacharro electrónico 5 minutos. Y a disfrutar. (El tallo se reserva como condimento para el arroz).
Makiavelo: Muchas gracias por la receta. No creo que sea exactamente para el amanita muscaria, pero la probaré con hongos de los que venden en el supernercado.
Si era una manzana capaz que no expulsan del edén por corruptora.Pero el honguito es bastante tentador no?
Le has dado sabor al conocimiento.
Pensando en una manzana el conocimiento serìa un insipidez.
HACE UN TIEMPO VARIOS AÑOS YA, CONOCÍ TAN OSCURA, SE CONVIRTIÓ EN MI NOVELA FAVORITA, LAMENTABLEMENTE PERDÍ MI LIBRO HACE UNOS AÑOS EN UN VIAJE, PERO NO HAY DIA QUE NO RECUERDE CADA FRASE, LA LEÍA POR LO MENOS 3 VECES CADA AÑO. Y HOY INTENTANDO BUSCAR ALGO QUE HABLARA DE AQUELLA NOVELA EN INTERNET DI CON TU BLOG, Y ME DIO MUCHO GUSTO FUE INEVITABLE LA NECESIDAD DE POSTEAR, GRACIAS POR COMPARTIR TUS LETRAS.
FABBY
Pienso lo mismo, Ana: con una manzana el conocimiento sería una insipidez. Y el conocimiento debe ser sabroso, ¿no crees? Digo, el conocimiento que vale la pena.
Fabiola: me emociona pensar que el destino de uno de mis libros haya sido convertirse en lectura memorable para alguien. He estado pensando en subir "Tan oscura" a la red, ahora que los derechos han quedado libres. ¿Cree usted que sería una buena idea?
I recently came across your blog and have been reading along. I thought I would leave my first comment. I don't know what to say except that I have enjoyed reading. Nice blog. I will keep visiting this blog very often.
Ann
http://externallaptop.net
AGUSTIN HACE TIEMPO Q NO ENTRABA A ESTE BLOG PERO ME EMOCIONO QUE ME HAYAS CONTESTADO PUES MIRA PARA MI SERIA UN VERDADERO PLACER PODER ENCONTRAR TAN OSCURA EN LA RED O PODER CONSEGUIR EL LIBRO DE ALGUN MODO, POR QUE YA LO HE BUSCADO EN LIBRERIAS Y EN INTERNET PERO NO HE TENIDO EXISTO, Y ME ENCANTARIA RECUPERARLO AL MENOS EN E BOK AMO ESA HISTORIA Y ESOS PERSONAJES HUUU, HABLA MUCHO DE MI VIDA, EN OCASIONES HE LLEGADO A CREER QUE PREDICE MI FUTURO, SALUDOS DESDE EL PARAISO
Fabiola: Mándame tu email a esta dirección: agustincadena@yahoo.com
Te enviaré una versión en .PDF de la novela.
Saludos.
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