lunes, diciembre 19, 2011

ESCRIBIR, ¿PARA QUÉ?

Varias veces he oído la queja de que hay más escritores que lectores. Lo dicen como si fuera una señal de decadencia cultural, o como si pensaran que los lectores no van a ser suficientes para tanto escritor y que algunos se quedarán sin ser leídos. Yo creo que es al contrario: una sociedad en la que todo el mundo escribiera sería una sociedad maravillosa, donde todos se atreverían a expresarse sin temor a hacer el ridículo ni nada de eso, donde habría más creatividad, imaginación, pensamiento crítico, sensibilidad hacia los demás; donde habría menos temores soterrados, menos secretos de esos que se le pudren dentro a quien los guarda, menos odios inconfesados. Y menos gente olvidada. Por otra parte, puesto que se lee más rápido de como se escribe, es impensable eso de que alguien se quedara sin lectores. Al contrario, en una sociedad libre de prejuicios canónicos, libre de esos críticos sacerdotes que pretenden filtrar lo que llega a la gente, todo el mundo tendría un libro publicado y lectores para éste.


Es más difícil vivir sin escribir que vivir sin leer. Esto lo sabe el preso que cuenta su historia en los muros de su celda, el náufrago que traza palabras para sí mismo en la arena de una playa perdida, el enfermo que decide llevar un diario de su padecimiento, el enamorado que garabatea en el tronco de un árbol las iniciales de la amada, el adúltero que, no pudiendo callar más, deja testimonio de su pasión en la pared del cuarto de hotel. Lo sabe el adolescente que se pasa horas texteando en el teléfono. Tal vez sea cierto que los amorosos callan, pero lo hacen a su pesar. Todo amante quisiera gritar su amor a los cuatro vientos, que todos se enteraran, que quedara ahí para la eternidad. Quisiera escribirlo.

Será que la necesidad de expresarse es la primera necesidad no biológica que experimentamos al nacer y la última antes de marcharnos. Es que la vida exige ser expresada. El amor exige ser expresado. El deseo. Pero también el dolor, el miedo, el resentimiento.

He escuchado decir a algunas personas: “Escribir, ¿para qué? Yo no tengo talento”. ¿Quién habla de talento? Todo el mundo es capaz de escribir algo que le guste a otra persona. Tal vez “talento” simplemente significa poder escribir algo que les guste a muchas personas, o a pocas pero muy inteligentes o reputadas como tales. Bueno, ¿y? Todo eso es relativo. Además no todos tenemos que ambicionar lo mismo. Algunos escritos, como las cartas de amor, se satisfacen con lograr un efecto en un solo lector.

Borges decía que él escribía para si mismo y para un grupo selecto de amigos. Cioran, por su parte, usaba la escritura como remedio para el insomnio y para postergar su suicidio una noche más. Gabriel García Márquez escribe para que lo quieran. Hay tantos motivos. Personalmente, cuando empiezo a escribir un libro nuevo me siento como quien arma un rompecabezas de 1500 piezas: sé que me dispongo a hacer algo que me llevará muchas horas y requerirá una paciencia enorme y un cuidado extremo, sé que habrá momentos en que deba desbaratar lo hecho y comenzar otra vez, y que hasta es posible que tengas ganas de abandonar el proyecto y empezar otro. Pero sigo trabajando y la mayoría de las veces lo hago con gusto porque sé que cuando termine me dará una emoción enorme ver el rompecabezas ya armado. Esa satisfacción será mi recompensa, y claro, si alguien viene a la casa, me dará mucho gusto enseñarle lo que hice y que me diga que quedó bonito.

Creo que todos escribimos por motivos semejantes. Escribimos para que un día se nos pueda juzgar con justicia. Para que nos quieran, como García Márquez. Para demostrar nuestro cariño también. Para ganar nuevos amigos que vean la vida un poco como nosotros. Escribimos para dialogar con nosotros mismos y porque no todo está dicho todavía. Hay tantas historias que valdría la pena compartir, historias maravillosas, tristísimas, admirables, horripilantes, inspiradoras, deprimentes, asquerosas, cómicas, locas... eso es la vida. Y la vida es fascinante en todos sus colores: cuando es blanca y cuando es negra, cuando es color de rosa, roja, azul, dorada, gris... Escribir nos salva de olvidar eso.

25 comentarios:

ilana dijo...

Sí. Escribiré, desde el DF con vendedores de rehiletes, de muchedumbres que ondulan, iluminándose por las luces palpitantes de la feria del Alameda, desde los Coyotes en su eterno juego acuífero...

Te mando un gran abrazo desde tu ciudad,la eterna, que también es la mía. Que pases lindas fiestas, Agustín.

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Ilana. Qué bello mensaje. Yo también te deseo lindas fiestas y te mando un abrazote.

josé manuel ortiz soto dijo...

Excelente texto, Agustín. Invita a no detenerse en la escritura, y menos en la lectura.

Va un abrazo.

Agustin Cadena dijo...

Gracias, José Manuel. Otro abrazo para ti.

Sella dijo...

Querido Agustín,

Como siempre, nos dejas tus palabras para la reflexión.

Me dieron muchas ganas de armar rompecabezas... aunque sea uno de menos piezas, digo, para empezar.

Un abrazo fuerte, ¡felices fiestas!

Agustin Cadena dijo...

Gracias, querida Silvia. Te deseo éxito con tus rompecabezas. Y mucha paciencia, que es importante para que queden bonitos. Abrazos y felices fiestas para ti también.

Anónimo dijo...

‎...Que maravilla! -Tan solo este párrafo me a inspirado a comenzar ese libro que ya hace tiempo he querido escribir: “Escribir, ¿para qué? Yo no tengo talento”. ¿Quién habla de talento? Todo el mundo es capaz de escribir algo que le guste a otra persona. Tal vez “talento” simplemente significa poder escribir algo que les guste a muchas personas, o a pocas pero muy inteligentes."
Gracias Agustin por la inspiracion, y a Erica por compartirla en Facebook.

MK

Agustin Cadena dijo...

Me da gusto saberlo, Martha. Te deseo mucha inspiración con tu libro. Felices fiestas.

MAKDA dijo...

Estimado Agustín: leo tus textos que amablemente compartes con sumo interés, disfruté mucho "Escribir para qué", cada palabra armoniosamente enlazada con tus ideas, la claridad de tu pensamiento y la armonía del contenido me ha dejado una sensación de bienestar y gratitud por permitirnos leerlo.
Te envío afectuosos saludos y un fuerte abrazo. MAGDA.

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Magda. Un abrazo fuerte también para ti.

Anónimo dijo...

Tan certero que paradójicamente me deja sin palabras para explicarme. Sencillo como esas pequeñas flores que casi nadie observa porque están a raz de suelo, pero cuando te acercas a la tierra te deslumbran con su belleza.

Agustín, gracias por el regalo decembrino.

Un abrazo desde Mazunte.

Agustin Cadena dijo...

Muchas gracias. Otro abrazo hasta Mazunte, con nostalgia de allá.

Tarántula dijo...

Siempre me he cuestionado para qué sirve escribir, pienso en los libros olvidados en tantas bibliotecas, libros que nadie nunca lee, pienso en la fascinación actual por lo inmediato, no hay suficiente ánimo para el placer postergado.
Pero entonces se me viene a la mente la fascinación maravillosa que constituye la escritura, la creación imaginada de un mundo transformado, pasado por el tamiz de las emociones y la razón irrepetible de cada ser humano. Sería maravilloso que todos escribiésemos, que todos nos animáramos a echar afuera nuestros interiores, esos donde todo es posible, donde lo irreal se confunde con lo que nos ha sucedido esta mañana, con el olor del café con leche, la sensación deliciosa que produce el cafunet ( es una palabra del idioma portugués que significa cariños que te hacen la cabez).

La escritura, la constancia escrita de las cosas que los hombres construyen , es una de las cosas más hermosas; no hay tiempo, ni espacio, la escritura te salva de la certeza de la muerte, y ordena lo imposible.

Un saludo y feliz año nuevo!

Agustin Cadena dijo...

Gracias, querida Tarántula. Feliz año y feliz vida en tu nuevo país adoptivo. Abrazos.

Makiavelo dijo...

Escribir nos puede salvar de casi todo. Hasta de nosotros mismos.

Maestro, un abrazo y Feliz 2012 para todos.

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Makiavelo. ¡Feliz año para todos!

Carlos Gamissans dijo...

Me ha gustado mucho el artículo. Yo creo que la mejor manera que tiene un escritor de explicar los motivos por los que escribe es seguir haciéndolo, aunque a veces no sepa por qué.
Interesante blog, será un placer seguirlo.

¡Saludos!

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Carlos. Bienvenido.

Paulette dijo...

siempre tengo presente a Thomas Mallory, soldado apresado en una celda, donde escribió La muerte de Arturo, pienso yo, para tener una razón para seguir vivo. Pienso ue esa energia tremenda de la supurvivecnia fue la que insufló en cientos de autores y millones de lectores la pasión por una historia nunca vieja, nunca nueva...

Cristian dijo...

Un texto cálido, cercano, amigable, bello. Un artículo cuya mera existencia responde la pregunta que formula.
Si no lo hubieras escrito, no lo tendríamos.

Un saludo.

(y gracias a Paula Ruggeri por traerme hasta aquí)

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Paulette.
Gracias Cristian.

C.M. Mayo dijo...

Gracias, Agustín, tu blog siempre es una inspiración.

Agustin Cadena dijo...

Gracias a ti, Catherine. Qué gusto tener noticias tuyas. Te mando un abrazo fuerte.

C. Rosio dijo...

leer es mi pasión... tal vez nunca más alla de mi diario pueda salir una letra para que alguien pueda leerla; sin embargo me queda claro que escribir libera, no importa que lo hagas para ti. Miles de diarios he quemado y siempre hay uno bajo mi almohada. Dejar de escribir seria para mi algo asi como dejar de respirar. Llevo tu escrito a mi muro, gracias. Besito.

Agustin Cadena dijo...

Gracias, Rosío. Saludos.