martes, agosto 20, 2019

Viejos amigos




Mi padre es más joven que yo. Porque él dejó de envejecer a los 52 años —la eternidad es la mejor crema antienvejecimiento— y yo ya voy a cumplir 56. Supongo que tengo más experiencia que él; podría verlo como a un amigo entrañable a quien estoy en situación de aconsejar. Podría decirle que sus hijos son unos malcriados y debió mandarlos a una escuela militarizada o religiosa para que aprendieran a comportarse. Pero a nadie le gusta que critiquen a sus hijos y él siempre defendió a los suyos. Sí, no es buena idea. Sería una oportunidad mejor aprovechada si lo regaño por no cuidarse, por no seguir puntualmente la dieta que le prescribieron. Le daría un puñetazo de cariño en el hombro y lo invitaría a un bar donde tocaran la música que le gustaba. La gente que nos viera ahí, compartiendo la mesa y chocando las copas, no se imaginaría que somos padre e hijo. Porque él tiene 52 años y yo 56. Pensarían que somos hermanos con pocos años de diferencia, aunque uno de los dos (él), es más alto, más guapo y más pasado de moda en su vestimenta. Sí, le invitaría unas copas. Fumaríamos. Tal vez, al final, fuera él quien me diera consejos. Siempre ha entendido la vida mejor que yo, aunque sea más joven, aunque yo siga por aquí un tiempo más y, un día, cuando vayamos otra vez a esa cantina donde tocan música de sus tiempos, la gente piense que yo soy el padre y él el hijo.

miércoles, julio 31, 2019

La vida en el Mictlán


En el Mictlán, las sombras celebran el Día de Muertos disfrazándose de lo que eran cuando caminaban por la tierra. Todos olvidan que no son más que suspiros, plumas negras desprendidas de un ala gigante. El soldado se viste de soldado, el viejo borracho de viejo borracho, la suicida de suicida y el niño que se cayó de la azotea se viste de niño que se cayó de la azotea. Algunos se niegan a jugar porque preferirían olvidarse de todo, pero los demás los obligan. Uno no puede jugar a que lo matan si el asesino no quiere ser asesino. La verdad es que la fiesta siempre termina con pleitos, llantos y recriminaciones. Sí, los muertos nunca acaban de enterrar a sus muertos.

jueves, julio 11, 2019

La cama blanca



—Ésa es la cama de Lily —nos decía la bisabuela—. No se acuesten ahí porque a ella no le gusta y va a venir a jalarles las patas.
         Era una cama pequeña, de bronce y latón, con edredones blancos.
         Así fuimos creciendo. La casa era grande, con sus corredores llenos de sombra y su patio andaluz que cada septiembre y octubre se llenaba de hojas secas. Había demasiadas habitaciones para los que éramos. Cada quien tenía la suya y podíamos jugar en todas, menos en la de Lily. Ahí no dábamos guerra y, si llegábamos a hablar, era en voz baja, como quien teme despertar a un enfermo.
         Pasaron los años. La familia empezó a morir. Y los que no murieron, se casaron y se marcharon lejos. La casa se fue vendiendo por partes, a los vecinos que querían ampliar lo suyo, hasta que sólo quedó lo indispensable: un par de habitaciones y el patio lleno de hojas secas.
         Ya sólo yo vivo aquí, con Lily. El destino no quiso darme más compañía que la de ella. Su cuarto sigue tal como lo dejó, pero he roto la regla de la bisabuela: a veces me acuesto en su cama. La siento más cerca así. La oigo mejor. Y a ella le gusta arrullarme peinándome las canas con sus deditos.
         No me da miedo que la bisabuela venga a jalarme las patas. Sé que Lily me defenderá.

sábado, junio 08, 2019

El Tiempo Perdido

Escenario de La Casa de los Tres Perros. Aparece también en Operación Snake, La sed de la mariposa y El Príncipe de los Tejados.

 

Las calles de los vagos

Escenario de La sed de la mariposa


El Parque de la Melancolía

Escenario de Alas de gigante y La sed de la mariposa


La iglesia de Nelson Salamano

Escenario de La sed de la mariposa

 

El bosque de las ruinas

Escenario de Alas de gigante


El barrio de Orly

Escenario de La sed de la mariposa

 

La casa de Damiana

Escenario de La sed de la mariposa

 

El Hogar

Escenario de Fieras adentro


Cine Apolo

 Escenario de La sed de la mariposa

 

El cementerio de la ciudad

Escenario de Fieras adentro

 

La calle del profesor Merick

Escenario de La sed de la mariposa

 

Barrio de Corinto

Escenario de Operación Snake.

 

Bagdad

Escenario de La sed de la mariposa

 

Dana Elizondo entrevista a Agustín Cadena


Trailer de Las tentaciones de la dicha


Desde Argentina, esta brevísima reseña de mi libro Operación Snake


viernes, junio 07, 2019

Norma Muñoz Ledo. Polvo de estrellas



Polvo de estrellas, de Norma Muñoz Ledo, es una obra para “jóvenes lectores”, y lo pongo entre comillas porque, como todas las buenas obras de este subgénero, puede ser disfrutada por personas de cualquier edad. De hecho, entreveradas en una historia que retrata muy bien a los adolescentes de hoy en día —los que nacieron en la década de los noventa— hay abundantes referencias a la cultura de los años sesenta, setenta y ochenta.
         Polvo de estrellas es una novela que podría ubicarse en lo que la crítica literaria llama bildungsroman: historias de formación, que dan cuenta del pasaje —casi siempre doloroso— de la inocencia a la experiencia. La trama es sencilla: Paola acaba de entrar a la secundaria, llena de expectativas e ideas preconcebidas sobre lo que será su vida en adelante. Coincide esto con una crisis familiar: su tía, que era su mejor amiga, debe alejarse de ella porque a su madre no le parece una buena influencia. La madre, por su parte, queda embarazada de su tercer hijo justo cuando tenía otros planes. A estos personajes se agregan las amigas confidentes, el niño guapo, el joven revolucionario, los maestros represivos y los maestros libertarios. Al final de una serie de intrigas que pondrán al descubierto la corrupción de algunos personajes y la voracidad del capital, Paola descubre el verdadero sentido de la honestidad, la lealtad y el valor de luchar por lo que se cree justo. Resumida así, la historia se antoja tal vez común. Pero más allá de ésta, lo que hace  de Polvo de estrellas una obra brillante dentro de la literatura “juvenil” es la manera como está contada. Los personajes se sienten muy vivos y, aunque hay malos y buenos, cada uno presenta matices que lo sacan del cliché. Los capítulos se encuentran ensamblados de tal manera que no se pierde el interés del lector por lo que va a pasar, lo cual la hace una novela ágil, imposible de soltar una vez empezada. Pero lo que más gratamente me impresionó es el sentido del humor y la calidez humana con que la narración va siguiendo a los personajes —especialmente a Paola— en su aprendizaje de la vida. Además, es una de esas raras obras que, sin predicar, sin sermonear, pueden contribuir a la educación moral de los adolescentes

Norma Muñoz Ledo. El gran mago Sirasfi.




La historia que Norma Muñoz Ledo desarrolla en El gran mago Sirasfi parece muy sencilla. Todo sucede en el barrio de Mixcoac, México, entre 1931 y 1932. Un día cae una tormenta, el río crece y corre revuelto y, gracias a eso, Daniel, el protagonista, descubre entre el lodo una gema roja. Sin embargo, otro niño también la ve y se la quita. El resto de la historia cuenta cómo Daniel, después de una serie de aventuras que nos hacen revivir los días del viejo Mixcoac, conoce un mago de circo que luego resulta ser un mago de verdad y, con su ayuda, recupera la piedra.
         Aunque, contado así, el libro parece simple, apenas nos adentramos en él resulta que trasciende con mucho los hábitos de la literatura comercial para niños. Ciertamente, El gran mago Sirasfi es una novela de iniciación; es decir, el registro de un proceso iniciático arquetípico en el cual un niño palpa sus límites y sus recursos y se convierte en otro. En efecto, el secreto encerrado en la piedra roja tiene que ver con el poder humano y con el destino mismo, entendido éste en su sentido más profundo.
Norma Muñoz Ledo se interna en tales indagaciones con un estilo vívido y un ritmo narrativo muy terso que hacen enormemente disfrutable la lectura de su libro.

Norma Muñoz Ledo. El gran mago Sirasfi. México, Ediciones SM/ Conaculta, 1999. (El barco de vapor)