miércoles, abril 30, 2008

La fantástica realidad

Ésta es una de esas historias con las que uno no podría escribir nunca ni un cuento ni una novela en primer lugar porque, como ustedes verán, suena a película de Hollywood. Sin embargo es una historia real, increíble pero real, perfecta para ilustrar aquello que decía Dostoyevsky de que la realidad es más fantástica que la ficción.

Debrecen, la ciudad donde vivo, fue bombardeada por la aviación norteamericana en 1945, poco antes de que el Ejército Rojo liberara a Hungría de los nazis. Bombardearon la estación del tren y el barrio aledaño, con un propósito poco claro. Mi colega, amigo y vecino Ted Riordan lleva ya varios años investigando esta historia. Además de lo que es propiamente la búsqueda bibliohemerográfica, ha entrevistado a alguna personas, de entre los ancianos de la ciudad, que podrían haber sido testigos de lo sucedido.

Fue así como localizó a un personaje a quien llamaremos M, que era soldado. Cuando Ted le preguntó si estaba enterado del bombardeo, M le respondió que no. No estaba en Hungría en esos días. Ted le preguntó cómo era posible si para entonces, con la guerra casi perdida, todos los combatientes húngaros estaban aquí defendiendo al país. M le contó esta historia:

En Bergen-Belsen había un campo de concentración del que nunca se habla en los libros ni en las películas. No era el famoso de Bergen-Belsen; era otro, más pequeño y cercano al campo principal. Era para judíos enfermos, para que los judíos llegaran ahí a morirse, sin necesidad de que nadie los matara. Ahora bien, por su misma naturaleza el lugar era peligroso y Hitler no quería mandar ahí a soldados alemanes para que lo cuidaran; no fueran a contagiarse de algo. Decidió mandar húngaros. Fue así como M llegó ahí. Al igual que muchos otros combatientes de esa época, nunca entendió bien qué estaba pasando. El hecho es que se enamoró de una de las internas, una judía húngara, joven, que le correspondió. Vivieron su amor en secreto, un tiempo en el que nunca se atrevieron a estar solos y apenas si se hablaban, para no despertar sospechas. Finalmente entraron los rusos y liberaron a todos. M y la enferma volvieron juntos Hungría. Aquí ella se curó, se casaron, tuvieron familia y se hicieron viejos en Debrecen. Eso es todo. Nadie podrá negar que suena a melodrama del Holocausto, pero es una historia real.