sábado, mayo 17, 2008

Blognovelas

Cada vez que publico un libro no comercial (o sea una edición de alguna Universidad o Instituto de Cultura) y me preguntan cómo quiero mi pago, si en ejemplares o en dinero en efectivo, elijo lo primero. Ahí están de testigo mis editores. Es que me encanta regalar mis libros, a los amigos. Si el escribirlos siempre me ha deparado largas horas de tensión, de pesimismo, de cansancio, de angustia, de preguntarme si no estaría mejor de dealer en algún parque, todo se ve recompensado en el momento en que abro el ejemplar todavía oloroso a tinta y empiezo a dedicárselo a una persona querida o a una bella muchacha que espera sonriente. Ya si les gusta o no es otro problema. La alegría es entregar el libro. Ahora ya llevo algunos años de no hacerlo, un poco porque me he vuelto excéptico respecto a mi trabajo. El hecho es que algunos amigos me insisten en que publique algo nuevo o en que por lo menos busque la reedición de mis viejos libros. A mi edad he publicado casi treinta y me tranquiliza que la mayoría ya no se consigan. No podría evitar sonrojarme si alguno de aquellos pecadillos de juventud estuviera todavía por ahí en los estantes de las librerías. Pero también hay otros a lo que no quiero dejar morir, tal vez porque en su momento significaron mucho. Y también porque algunas personas bien intencionadas los utilizan en sus cursos y los alumnos no pueden conseguirlos. El hecho es que, para ahorrarme todo ese trámite de negociar la reedición o por lo menos reimpresión con los editores, he decidido hacer mi propia edición en línea y entrar en esta onda de las "blognovelas". La primera que está accesible es "Cadáver a solas", una obra publicada en 1995 que me ganó varios lectores generosos que luego se volvieron amigos entrañables. Pues aquí está. Me gustaría ponerla encuadernada en la mano de cada lector de este espacio, pero como no puedo hacerlo me contento con darles el vínculo: http://cadaverasolas.blogspot.com

Cualquier comentario o sugerencia, como siempre, será bienvenido.